lunes, 6 de octubre de 2008

JESÚS ZURITA: EN EL BORDE FILOSO DE LA IMPRECISIÓN… TRAZA UNA DANZA


"Andanza", 2005
Instalación
Grafito y Carboncillo sobre pared
+ Luces direccionales
Instituto de América/Centro Damián Bayón


Cuando un artista ha investigado casi diariamente en el camino del “uso de la representación en el soporte pictórico”, este camino le absorbe y le hace su constructor (en el sentido que le daba Walter Benjamin al término), le trasmuta en el “hacedor” de las huellas que traza su dibujo, le convierte en su ingeniero, en su propia maquinaria (y ahora pienso en Deleuze, lo reconozco; nadie es perfecto).

Cuando un artista entiende -entonces- que “todo posible uso del lenguaje” es simplemente la renovación de una maquinaria dadora de signos, códigos, dígitos, trazos, caligramas, sensaciones cromáticas, táctiles, olfativas; entiende que el lenguaje pictórico a donde pretende arribar es su más humilde verdad; a su verdad más gutural, su verdad pre-cognitiva, su verdad más primaria.

Allí… a esa verdad que nunca habla sino que balbucea, que esputa un escupitajo visceral, esgrime un gemido, sopla un silbido, o garraspea un “RUIDO”; es a donde ha llegado en el transcurso de cerca de diez años la obra del artista español Jesús Zurita, nacido en Ceuta (1974), y devenido en granadino en adopción tras más de diez años viviendo en este lado del Mediterráneo. Una obra -la de Zurita- que no insiste en mejor definición que en “des-definirse”, hacerse invisible, misteriosa, siniestra, despersonalizada, no-subjetiva. Aún, cuando esté llena de paisajes, personajes, gestos -en apariencias- autorales, o giros rotulados por su maestría; ésta es una Pintura que se esfuerza en desvanecerse (de ahí tal vez, su carácter dilatado, a veces explosivo, otras veces: contraída, siempre oscilante). Siendo a fin de cuentas, una Pintura que aboga por sólo poetizarse mientras se revela contadora de anécdotas, nunca historias terminadas, sólo fragmentos, nunca relatos monumentales de corte novelístico; sino… veloces chistes, chispas de sonido gutural que dentro del lenguaje visual argumentan un murmullo, un susurro, sólo una virtuosa indagación, una solícita sorpresa. Donde la verdad nunca es dicha, sino… insinuada. Y esta inteligente forma de jugar con nuestra percepción, nos coloca balanceándonos -cual bailarines miedosos- sobre el filoso borde la de imprecisión; sin nunca saber a ciencia cierta, si bajo nosotros existe alguna maya o geografía protectora.

El resto, son imaginaciones nuestras.

Y mejor, olvidadlas.

Omar-Pascual Castillo
Granada, España
Verano, 2008.

1 comentario:

joseh.afonso dijo...

Enhorabuena a Jesús Zurita, me encomiendo a San Antonio Abad para el 22 de junio. Saludos. Jose H. Afonso.
http://heshantai.blogspot.com/